El Buen Jardinero en Zaragoza Florece 2026 con Carles Fontanillas

En Zaragoza Florece 2026, El Buen Jardinero tuvo la oportunidad de participar en la instalación floral creada por Carles J. Fontanillas para el Cupresal del Parque Grande José Antonio Labordeta.

Durante cuatro días, Jari Estefanoff trabajó como florista y en representación de El Buen Jardinero junto a Carles, Mila Delgado, Sara y Pilar. La dirección artística y la idea creativa pertenecían a Carles Fontanillas, pero su manera de dirigir el montaje consiguió que todo el equipo se sintiera parte del proyecto.

nstalación floral de Carles J. Fontanillas en el Cupresal de Zaragoza Florece 2026, realizada con la participación de El Buen Jardinero.

¿Quien es Carles Fontanillas?

Se trata de uno de los floristas más respetados y admirados de Europa. Carles J. Fontanillas quien destaca en el gremio como un gran maestro en técnica y estructura.

Su inigualable capacidad para trabajar grandes volúmenes y geometrías vivas hace que el Cupresal se transforme en el espacio idóneo para una instalación de alto impacto tanto visual como sensorial. Cada pétalo de su arte aporta prestigio, rigor y una estética impecable que es capaz de admirarse desde cualquier espacio.

La experiencia nos permitió vivir Zaragoza Florece desde dentro, trabajar con una extraordinaria selección de flores y compartir el proceso con grandes amigos y profesionales del arte floral.

Nuestra participación en Zaragoza Florece 2026

Jari conoció a Carles J. Fontanillas durante la edición anterior de Zaragoza Florece. Aunque El Buen Jardinero no participó en el festival en 2025, aquel encuentro despertó las ganas de trabajar algún día junto a él.

Cuando surgió la oportunidad de formar parte de su equipo en Zaragoza Florece 2026, la ilusión fue enorme.

Para nosotros suponía representar a El Buen Jardinero en uno de los acontecimientos florales más importantes de Zaragoza. Para Jari Estefanoff era también una oportunidad de continuar creciendo como florista, conocer de cerca la forma de trabajar de Carles y participar en una instalación floral de gran formato.

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Un equipo unido por el arte floral y la amistad

Una de las razones que hicieron tan especial esta experiencia fue el equipo con el que Jari compartió los cuatro días de montaje.

Junto a Carles trabajaron Mila Delgado, Sara y Pilar.

Mila Delgado es maestra floral y una persona fundamental en la historia de El Buen Jardinero. Fue quien formó a Jari y a David en arte floral y, con el tiempo, aquella relación nacida durante la formación se transformó también en una gran amistad.

Sara y Pilar son igualmente amigas muy queridas. Poder trabajar juntos, compartiendo flores, esfuerzo, conversaciones, cansancio y muchas risas, convirtió el montaje en una experiencia todavía más emocionante.

Trabajar con amigos es siempre especial. Hacerlo, además, dentro de un proyecto creado y dirigido por Carles J. Fontanillas hizo que aquellos días fueran difíciles de olvidar.

La instalación de Carles J. Fontanillas en el Cupresal

Carles Fontanillas maestro floral

La intervención floral se creó en el Cupresal, uno de los espacios más singulares del Parque Grande José Antonio Labordeta de Zaragoza.

Entre la sombra y los tonos azulados de los cipreses se levantaba una estructura circular realizada con listones de madera clara. La calidez de la madera contrastaba con el entorno y conseguía que el círculo destacara en medio del bosque.

La idea creativa de Carles partía de una forma sencilla, pero llena de significado: un círculo sin fin.

Un círculo que podía representar la vida, la amistad, la belleza y todas aquellas cosas que desearíamos que nunca terminaran.

La instalación no estaba pensada únicamente para ser contemplada. Su forma invitaba a acercarse, entrar, sentarse y conversar. También se convirtió en un lugar en el que detenerse, hacerse una fotografía y guardar un recuerdo de Zaragoza Florece.

Una selección de alrededor de quince variedades florales

instalación Zaragoza florece Fontanillas Carles el buen jardínero

La elección de las flores fue una de las partes más sorprendentes del proyecto.

En la instalación se utilizaron alrededor de quince variedades diferentes, entre ellas:

  • Cymbidium.
  • Crisantemos.
  • Distintos tipos de rosas.
  • Paniculata.
  • Anthurium.
  • Eustoma o lisianthus.
  • Alhelí.
  • Amarilis.

A estas se sumaron otras flores que ayudaron a construir una composición llena de formas, volúmenes, texturas y movimientos diferentes.

Para Jari, trabajar con esta selección floral y observar de cerca las decisiones de Carles fue una oportunidad de aprendizaje constante.

No se trataba simplemente de colocar flores. Había que comprender cómo dialogaban entre ellas, cómo acompañaban la forma circular de la estructura y cómo se relacionaban con el paisaje del Cupresal.

Madera, flores y bandejas doradas

Uno de los recursos más originales de la instalación fue la incorporación de bandejas doradas de repostería.

Carles las grapaba sobre los listones de madera en los lugares donde mejor interactuaban con las flores. Gracias a sus propiedades reflectantes, las bandejas captaban la luz y aportaban una mayor luminosidad al conjunto.

También ayudaban a ocultar parte de la técnica empleada en el montaje y, por su forma redondeada, reforzaban visualmente el concepto circular de la obra.

Un material sencillo y cotidiano se transformaba así en una parte esencial de la instalación.

Fue una demostración de cómo la creatividad puede cambiar por completo nuestra percepción de un objeto y darle un nuevo sentido dentro de una composición floral.

Cuatro días de trabajo compartido

El montaje se desarrolló durante cuatro jornadas de trabajo intenso.

La dirección artística y el concepto de la instalación eran de Carles, pero el trabajo se repartió entre todos. Desde el primer momento, consiguió que cada integrante del equipo se sintiera cómodo, implicado y parte real del proceso.

Esa forma de dirigir fue una de las cosas que más valoramos de la experiencia.

Carles guiaba las decisiones y marcaba el camino creativo, pero al mismo tiempo generaba un ambiente en el que resultaba fácil participar, aprender y disfrutar del trabajo.

El calor fue, sin duda, la parte más difícil. Las altas temperaturas hicieron que las jornadas en el exterior fueran físicamente exigentes. Sin embargo, el buen ambiente del equipo consiguió que incluso esos momentos terminaran formando parte de un recuerdo bonito.

Entre flores, listones de madera, herramientas y bandejas doradas también hubo muchas conversaciones, complicidad y risas.

Aprender trabajando con Carles J. Fontanillas

Resulta difícil escoger un único momento especial de aquellos cuatro días.

La experiencia está formada por todos ellos: trabajar con amigos, descubrir la selección floral, observar cómo evolucionaba la instalación, compartir el cansancio y ver cómo aquel círculo de madera iba cobrando vida.

Poder trabajar junto a Carles fue sorprendente de principio a fin.

Nos impresionó su manera de elegir y combinar las flores, su capacidad para transformar materiales cotidianos y su forma de imaginar el resultado antes de que la obra estuviera terminada.

Pero, por encima de todo, nos quedamos con su manera de trabajar con las personas.

Carles consiguió que el equipo se sintiera cómodo, escuchado e implicado. La idea y la mirada artística eran suyas, pero compartió el proceso con una cercanía y una generosidad que hicieron que todos disfrutáramos del proyecto.

Una experiencia importante para El Buen Jardinero

La participación de El Buen Jardinero en Zaragoza Florece 2026 ha significado mucho más que colaborar en una instalación floral.

Ha sido una oportunidad para seguir aprendiendo, ampliar nuestra mirada y conocer otra forma de abordar un proyecto artístico de gran formato.

También nos ha permitido comprobar, una vez más, que el arte floral no se construye únicamente con flores. Detrás de una instalación como esta hay una idea, muchas decisiones, conocimientos técnicos, sensibilidad, esfuerzo y un equipo de personas trabajando en la misma dirección.

Antes de que el público pudiera contemplar el resultado final, hubo cuatro días de preparación, montaje, ajustes y trabajo compartido.

Nosotros tuvimos la suerte de conocer aquel círculo desde sus primeras etapas, cuando todavía estaba rodeado de herramientas, materiales y flores esperando encontrar su lugar.

Después pudimos verlo convertido en una obra terminada y en un espacio de encuentro para los visitantes de Zaragoza Florece.

Gracias por hacernos parte del proyecto

Desde El Buen Jardinero queremos agradecer a Carles J. Fontanillas la confianza, la cercanía y la oportunidad de formar parte de su proyecto.

También queremos dar las gracias a Mila Delgado, Sara y Pilar por el trabajo compartido, el cariño, las risas y el fantástico ambiente que vivimos durante aquellos cuatro días.

Nuestra participación en Zaragoza Florece 2026 quedará unida al aprendizaje, a la amistad y a la emoción de ver cómo una idea se transforma poco a poco en algo capaz de emocionar a los demás.

Un círculo sin fin que hablaba de la vida, de la amistad, de la belleza y de todas esas cosas que nos gustaría conservar para siempre.

Si quereis ver un breve video del proceso del montaje os lo dejamos aquí:

Preguntas frecuentes sobre nuestra participación en Zaragoza Florece 2026

¿Cómo participó El Buen Jardinero en Zaragoza Florece 2026?

El Buen Jardinero participó a través de Jari, que trabajó durante cuatro días como florista dentro del equipo encargado de realizar la instalación de Carles J. Fontanillas en el Cupresal.

¿Quién diseñó la instalación floral?

La idea creativa y la dirección artística de la instalación pertenecían al maestro floral Carles J. Fontanillas.

¿Quiénes formaron parte del equipo?

El equipo estuvo formado por Carles J. Fontanillas, Mila Delgado, Sara, Pilar Martinez y Jari Estefanoff, que participó en representación de El Buen Jardinero.

¿Dónde se encontraba la instalación?

La obra se encontraba en el Cupresal del Parque Grande José Antonio Labordeta de Zaragoza, uno de los espacios intervenidos durante Zaragoza Florece 2026.

¿Qué significado tenía el círculo?

Los proyectos de Carles Fontanillas en Zaragoza Florece reflejan su forma de ver la floristeria.El círculo sin fin representaba conceptos como la vida, la amistad,la belleza, la creatividad y las ideas así como todas aquellas cosas que desearíamos que nunca tuvieran un final.

¿Qué flores se utilizaron?

La instalación reunió alrededor de quince variedades florales. Entre ellas había cymbidium, crisantemos, rosas, paniculata, anthurium, eustoma o lisianthus, alhelí y amarilis.

Las imágenes son cortesía de la Revisa Clip – www.revistaclip.com – revista para profesionales del sector de floristería y arte floral y aficionados. Ofrece app gratuita para iOS y Android

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